Click para ver Archivo (PDF) 

 

Resumen

En la columna vertebral del conflicto armado colombiano se identifica diversidad de elementos, algunos han tenido permanencia desde su inicio, otros han aparecido en el curso de los años, otros han sido episódicos. Su identificación depende del momento origen que se establezca y de si estimamos que el conflicto que hoy persiste viene de la época comúnmente conocida como "la violencia" o es anterior a esta.

En el presente trabajo se trata de establecer que desde la conquista de nuestro territorio por parte de los españoles se encuentran raíces del conflicto armado colombiano: la inequidad y la desigualdad social y económica son la base; a esta se agregaron elementos tales como la renuencia a aceptar al otro, la disposición a las soluciones radicales y violentas, la ambición del poder, la disposición a eliminar al contradictor, el despojo permanente de las tierras, el fundamentalismo ideológico y religioso, la inestabilidad política, la exclusión, el abandono del Estado a los más débiles, la situación privilegiada del territorio para la producción y comercialización de drogas ilícitas, la corrupción, la falta de acción eficaz del Estado en lo pertinente.

Palabras claves: Inequidad, desigualdad, violencia, socioeconómico, corrupción, conflicto, poder.

Abstract

On the backbone of the armed conflict in Colombia is possible to identify a wide variety of elements, some of them have remained since their beginning, others have appeared over the years, others have been episodic. Their identification depends on the established origin moment, and whether we estimate that the conflict still remaining comes from the time commonly known as "The Violence", or if prior to this.

This paper will attempt to establish that the roots of the Colombian armed conflict comes from the conquest of our territory by the Spaniards: inequity and the social and economic inequality are the basis; in addition to the unwillingness to accept the other, the tendency to use radical and violent solutions, lust for power, the inclination to get rid of contradictors, the permanent dispossession of land, the ideological and religious fundamentalism, the political instability, the exclusion, the abandonment of the weakest by the state, the privileged

location of the territory for the production and marketing of illicit drugs, corruption and lack of effective government action as needed.

Key words: Inequity, inequality, violence, socioeconomic, corruption, conflict, power.

Introducción

Determinar los factores que explican el origen y evolución del conflicto armado en Colombia, induce a buscar no sólo las causas próximas, sino también las causas remotas que pudieron haber incidido en su génesis y expliquen su continuidad en el tiempo, con sus diversas facetas, y así mismo encontrar el hilo conductor que las identifica como un fenómeno de cuerpo único, con múltiples caras y que requiere por tanto, para su eficaz atención y resolución, tratarlos y medicarlos teniendo en cuenta sus raíces y nutrientes.

Diversidad de enfoques

De acuerdo con Armando Montenegro y Carlos Esteban Posada (

La violencia 55) tradicionalmente se ha visualizado la violencia en Colombia a partir de dos tesis: según la primera, los colombianos somos violentos bien por naturaleza o por alguna característica perversa de nuestra sociedad o cultura; la segunda es la de las llamadas "causas objetivas", indicando dentro de estas la pobreza, la desigualdad económica y social, la falta de gasto público y el abandono estatal de grupos sociales débiles y de las regiones más apartadas.

Otros estudios sugieren que cada ola de violencia requiere una explicación adecuada a sus propias peculiaridades y características. (

La violencia 35)

En las últimas décadas algunos investigadores hacen sus planteamientos partiendo estrictamente de análisis econométricos.

El comienzo

Hay que tener en cuenta que la organización socioeconómica existente en américa antes de la llegada de los conquistadores fue abolida, y estos impusieron el modelo existente en sus propios países, con sus rezagos de épocas socioeconómicas anteriores.

El modelo existente en Europa era eminentemente feudal con rasgos del naciente capitalismo, de modo que por muchos siglos habían pasado la comunidad primitiva, donde los bienes dedicados a la producción para el consumo humano eran de propiedad colectiva y no había división de la sociedad en clases, equivalente a no desigualdad en la estructura socioeconómica, época que aun persistía en algunas regiones de América.

Con la conquista los americanos conocieron la desigualdad en sus más crueles dimensiones, entre los muiscas, por ejemplo, la tierra pertenecía temporalmente a las unidades familiares, no existía entre ellos la propiedad privada, tanto la tierra como sus productos eran de usos comunitario; esa tierra pasó a ser propiedad de los conquistadores usurpadores y peor aún, los nativos convertidos en esclavos; Chibchas y Pijaos fueron desalojados y en parte exterminados o sometidos a esclavitud; sus mujeres ultrajadas, dando comienzo al mestizaje; luego mezclados con esclavos traídos de África, quienes vivían en peores condiciones.

Se dio origen a un sistema de castas en cuya cúspide se encontraban los "blancos peninsulares" (españoles nacidos en España); "blancos criollos" o mantuanos (hijos de españoles pero nacidos en las colonias) quienes en su orden ocupaban los más altos cargos y eran poseedores de las riquezas; detrás de estos los "blancos canarios" (blancos de orilla) que no obstante descendientes de españoles eran marginados y mayoritariamente desposeídos; llegaron de España o de Islas Canarias después del proceso conquistador. (Ricaurte Bohanerges Carrero Mora.

Los blancos en la sociedad colonial Venezolana: Representaciones Sociales e Ideología. En su propuesta de origen de la sociedad latinoamericana en general y venezolana en particular).

Es evidente que de esa estructura clasista impuesta por el conquistador español nacen desigualdades irreconciliables en nuestro territorio: unos pocos tienen el poder y las riquezas y los demás, la mayoría, en diferentes niveles, son los desposeídos de bienes y poder.

Independencia para beneficio de quién

Y fueron los descendientes de españoles detentadores del poder y las riquezas (ya conocidos entonces de manera general como criollos) los que concibieron la idea de la independencia, en una época en que España se encontraba sometida a Francia (Napoleón

Bonaparte) y no propiamente como un proyecto dirigido a rehabilitar a nuestro pueblo sojuzgado y empobrecido, sino como como un fin para evitar la pérdida de su poder y su riqueza, y que se impusiera la abolición de la esclavitud fomentada por Francia; "Fue esa indeseable eventualidad, y no el odio a España como suele decirse, la razón que obligó a los patricios criollos a considerar la posibilidad de la Independencia, concebida no como un movimiento para libertarse de España sino de Francia, de la Francia de la Revolución que simbolizaba Bonaparte. (Liévano

Los grandes conflictos 540)).

Bajo esos principios, cuando finalmente se logra la independencia, en nuestro territorio, la actual República de Colombia, los detentadores del poder y las riquezas siguieron siendo los mismos y cada vez consolidaron más su poder y sus riquezas; por su parte, las grandes masas de desposeídos que nos dejó la conquista y la colonia, siguieron siendo prioritariamente eso.

Se desencadena la violencia en el naciente proyecto de independencia

Por otra parte, los conflictos entre los mismos descendiente de españoles (detentadores del poder y las riquezas los unos y huérfanos de ellos los otros, quienes aspiraban a los privilegios de aquellos) empezaron a adoptar signos de violencia: dos españoles, uno al servicio de las fuerzas españolas (realistas) José Tomás Boves y Vicente Campo Elías ( éste al servicio de las fuerzas patriotas comandadas por Simón Bolívar), quien manejaba criterios tales como "La raza maldita de los españoles debe desaparecer; después de matarlos a todos me degollaría yo mismo para no dejar vestigios de esa raza en Venezuela". (Citado por Liévano

Los grandes conflictos 850), imprimían desproporcionada ferocidad a las fuerzas comandadas por ellos, realizando terribles masacres, asesinando siempre con lanzas a los vencidos, ¡Que nadie quede vivo! era el grito implacable de Campo Elías.

Vencido y luego victorioso Boves Demonio (así se le llegó a conocer) "…murió alanceado por Ambrosio Brabante, cuya hermana de quince años, por orden suya, fue violada en presencia de sus padres y después entregada a la soldadesca" (Liévano

Los grandes conflictos 859).

Nos dice el arzobispo de Caracas, Coll y Prat (citado por Liévano) "Mi espíritu se conmueve y mi alma no puede soportar el peso de tantos males: el hurto, la riña, el saqueo,

los homicidios y los asesinatos; los incendios y devastaciones; la virgen violada, el llanto de la viuda y también de los huérfanos; del padre armado contra el hijo y cada uno buscando a su hermano para matarlo…"(Liévano

Los grandes conflictos 859).

Tal fue la barbarie que nos trajeron y aprendimos de los españoles; con comportamientos similares Realistas masacrando Patriotas y Patriotas masacrando Realistas, aun estando gran parte de ambas fuerzas conformadas por nativos de estas tierras. Similar barbarie, guardados el tiempo y la tecnología (en la época de lucha por la independencia no existían las motosierras por ejemplo) vivimos posteriormente en nuestras numerosas guerras civiles: entre federalistas y centristas, entre reformistas y "continuadores", entre liberales y conservadores, entre paramilitares y guerrilleros, entre fuerzas armadas regulares y la población contraria a los gobiernos de turno, entre narcotraficantes… y de ñapa nos enseñaron el "rescate" (secuestro extorsivo) la traición y la deslealtad: nos describe Fray Bartolomé de las Casas (citado por Liévano), "Llegaron (los conquistadores) a otra grande provincia y reino de Santa Marta; hallaron los indios en sus casas, en sus pueblos y haciendas, pacíficos y ocupados; estuvieron mucho tiempo con ellos, comiéndoles sus haciendas y los indios sirviéndoles… Diéronles en ese tiempo muchas sumas de oro de su propia voluntad, con otras innumerables obras que les hicieron. Al cabo que ya se quisieron ir los tiranos, mandaron de pagarles las posada de esta manera: mandó el tirano gobernador que prendiesen a todos los indios con sus mujeres e hijos y mátenlos en un corral grande o cerca de palos que para ello se fabricó , e hízoles saber que el que quisiese salir y ser libre se había de rescatar dando oro tanto por si, como por su mujer y cada hijo, y por más urgirlos mandó que no les metieran comida hasta que le trajeran el oro que les pedía por su rescate… (Liévano Los grandes conflictos 13)

El botín de las discordias

Poder y riquezas, esto era en el fondo por lo que se luchaba y ese poder y esas riquezas estaban fundamentados en la desigualdad, y en la barbarie para defenderlos o conquistarlos. Los conquistadores saquearon el oro y la tierra; desalojaron de las tierras a sus históricos propietarios en colectivo; primero para el Estado usurpador y luego este, entregándola en concesión a sus vasallos financiadores o guerreros.

Por el sistema de "Capitulaciones" (nos enseña Liévano, op. cit. 13) el Estado concedía a sus vasallos parte considerable de sus facultades políticas y jurisdiccionales sobre los territorios conquistados, a cambio de una participación en los beneficios del descubrimiento. En las capitulaciones celebradas con Don Pedro de Lugo para la conquista de nuestras costas del Caribe y el descubrimiento del Rio Grande de la Magdalena, don Pedro ofreció hacer los gastos de la expedición, el traslado de los pobladores y especies animales y la construcción de los navíos necesarios, a cambio de que el Monarca le otorgara, como le otorgó, las tierras conquistadas "para siempre jamás" … y la autorización para repartir los indios, las tierras, las aguas y las minas "por todos los días de su vida".

Es claro, el conquistador español sembró en nuestro territorio la inequidad que se ha perpetuado por generaciones y ella significó a futuro desigualdad, injusticia social en todos los órdenes: en el acceso a la vivienda, a la educación, a la salud, a la recreación, a la obtención de trabajo digno y bien remunerado, a las oportunidades; implica que mientras unos pocos pueden llevar una calidad de vida digna de los seres humanos, la gran mayoría vive en situaciones de carencias y desprotección dado que la gran concentración del poder y la riqueza explican la ausencia de justicia en la distribución de la riqueza creada; es el sistema que se reengendra a sí mismo permanentemente fomentando la desigualdad y el resentimiento de las grandes masas excluidas, generando pobreza y marginación y a la vez constituyendo marco propicio para la revuelta social. La ambición y el egoísmo de quienes lo tiene todo y cada vez quieren más, no les permite pensar en el otro sino como un ser destinado a servirle y ayudarle a fortalecer sus privilegios que siempre estará dispuesto a mantener a cualquier precio.

De acuerdo con el informe ¡BASTA YA! Durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, los partidos políticos tradicionales recurrieron a la violencia para dirimir las disputas por el poder y, en particular, para lograr el dominio del aparato estatal, a tal punto que este accionar puede considerarse como una constante histórica de varias décadas. En efecto, la pugnacidad política y las acciones violentas entre los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, alcanzaron su nivel más crítico en el periodo conocido como La Violencia, que comprende desde 1946 hasta 1958. (112) Y sobre la acción ya de guerrillas y paramilitares: Entre 1996 y 2005, la guerra alcanzó su máxima expresión, extensión y niveles de

victimización. El conflicto armado se transformó en una disputa a sangre y fuego por las tierras, el territorio y el poder local. Se trata de un periodo en el que la relación de los actores armados con la población civil se transformó. En lugar de la persuasión, se instalaron la intimidación y la agresión, la muerte y el destierro. (156)

Y más factores

Sin embargo en el fondo de nuestras confrontaciones armadas no ha estado exclusivamente la desigualdad y dentro de ella la posesión y explotación de la tierra como fuente primaria de la riqueza; otros factores han tenido gran incidencia y uno de ellos es el político por contradicciones internas dentro de la clase dominante, azuzados por la ideología y la idiosincrasia.

El siglo XIX lo transitamos entre grandes enfrentamientos: por la confederación o no de los estados independizados; por el tipo de Estado a adoptar: federal o unitario; por el tipo de educación: laica o confesional; por la libertad de los esclavos; por la reforma agraria; en fin conflictos de eminente trasfondo político que significaron nueve guerras civiles con grandes pérdidas humanas y en bienes durante ese siglo.

Es pertinente anotar que por la cuestión religiosa y los privilegios de la iglesia, los sacerdotes tuvieron una influencia perversa en el desarrollo de algunas de estas guerras ya que generalmente fueron aliados del partido conservador, como en la Guerra de los Supremos, entre 1839 y 1841, donde uno de los motivos fue la eliminación de algunos conventos; hubo insurrección de los sacerdotes con el apoyo de un pueble profundamente religioso; otro tanto se dio en mayo de 1851 con la abolición de la esclavitud y el distanciamiento respecto de la iglesia decidido por el gobierno liberal "… ese mismo mes estallo una guerra civil con los conservadores dueños de esclavos y los sacerdotes católicos a la vanguardia de la rebelión" (Oquist

La violencia en 146).

Durante el movimiento llamado de La Regeneración, la iglesia, que estaba entre los mayores terratenientes, logró que se le indemnizara por las tierras que le habían sido expropiadas.

En la Guerra de los Mil Días encontramos también fuerte apoyo de la iglesia a los conservadores; especialmente llamativa resulta la posición del arzobispo de Pasto, Ezequiel Moreno Díaz (canonizado por Juan Pablo II en 1992) quien de acuerdo con Fermín E. González representaba la línea más extremista de la identificación de la jerarquía católica con la causa del partido conservador, incluso con apoyo financiero; llamaba a los sacerdotes a intervenir directamente en política cuando consideraran que se atacaba la fe católica. Suyas eran expresiones tales como: "guerras de religión" (así calificaba en sus sermones nuestras guerras civiles); "la sana y recta aversión que se debe tener a las ideas liberales…"; "!A pelear por nuestra Religión ¡Dios lo quiere!"; "El liberalismo es pecado" y consideraba la concordia entre liberales y católicos como "una espantosa calamidad para la fe de los pueblos" (González F.

Partidos Guerras.163); "O con Jesucristo o contra Jesucristo ó Catolicismo o liberalismo"; "Sí, la religión debe ser defendida con Remington y machete". (Revista Credencial, octubre 93. San Ezequiel)

Si han estado presente entonces en algunas de nuestros conflictos, aún armados, causas de orden religioso, no tanto por las religiones en sí, más por el interés de algunos de sus ministros, haciendo uso del fervor religioso de la población, en orden a mantener los privilegios de las confesiones y compartir el "poder temporal". Sin embargo no se puede desconocer que si hubo persecución a Protestantes. De acuerdo con un informe del año 1962 de la Conferencia Evangélica de Colombia, citado en

La violencia en Colombia T. 1 ( Guzmán 273) entre 1949 y 1950 hubo 116 personas Protestantes victimadas por motivos religiosos, 35 con carácter genocida en los territorios de Tolima, Meta y Valle.

Cabe preguntarse por qué un pueblo altamente religioso, con confesiones que proclaman la igualdad, el respeto a la vida, a las personas, a los bienes, la tolerancia y la solidaridad, se permite la desigualdad, la intolerancia, el irrespeto, la violencia en sus diversas formas. "Algo falló: ¿el método catequístico?, ¿la pastoral parroquial?, ¿la psicología de masas?, ¿la preparación básica en los seminarios, distanciada de la realidad ambiente?, ¿un aburguesamiento del clero de que muchos hablan por lo bajo y algunos condenan a gritos?..." (

La violencia en Colombia. T. 1 Guzmán 273).

También en la época denominada La Violencia hubo posiciones de abierta intervención en política por parte de los prelados; previa las elecciones de 1949 escribió en una pastoral

el obispo de Tunja (posteriormente Arzobispo de Bogotá y Cardenal): …1) A ningún católico le es lícito dar su voto a favor de personas afiliadas al actual liberalismo colombiano. 2) todo católico tiene, en conciencia, el deber de sufragar en las elecciones, por candidatos cuyo programa se inspire y se base en los principios íntegramente cristianos. (Nieto Rojas.

La Batalla. Citado Oquist; op. cit 249).

El informe ¡BASTA YA! (112) nos indica que a los factores generadores de la violencia se sumó la intervención de la Iglesia católica a favor del partido Conservador, hecho que le dio una justificación moral y religiosa al discurso antiliberal y anticomunista. (Cita a Daniel Pécaut.

Violencia y Política en Colombia. Elementos de Reflexión)

Ahora, si bien en momentos específicos asuntos estrechamente vinculados a las confesiones tuvieron incidencia notoria en prolongadas etapas de nuestros conflictos, hoy cuando ya son una realidad en nuestro ordenamiento legal y en nuestra cotidianidad la separación entre la iglesia y el Estado, la libertad de cultos, la igualdad de hijos legítimos y naturales, el divorcio y el matrimonio civil, derechos a los que visceralmente se opuso la iglesia y fueron combustible de inadmisibles enfrentamientos, estimo que ese factor ya ha dejado de tener presencia en nuestros conflictos actuales.

Múltiples caras, similares propósitos

El narcotráfico y la guerrilla también han tenido efectos significativos en el desarrollo del conflicto y su evolución. Las primeras guerrillas se formaron para defender a los campesinos y la población, en sus vidas y del desalojo de sus tierras a que eran forzados por fuerzas partidistas, más tarde encontramos que la guerrilla misma es propietaria de grandes extensiones de tierra a través de testaferros.

En discurso pronunciado por el presidente de la República en el presente mes de julio 2015, informo de la expropiación de aproximadamente 280.000 hectáreas de tierra adquiridas ilegalmente por las FARC, las cuales tienen un costo aproximado de cuatrocientos cincuenta mil millones de pesos.

El informe ¡BASTA YA!, (76) del Grupo de Memoria Histórica, nos enseña que El despojo, entendido como expropiación de bienes materiales, ha sido una práctica violenta empleada por los grupos paramilitares y, en menor medida, por las guerrillas. Para

conseguirlo, los actores armados han recurrido a diferentes mecanismos de coacción y violencia como pillaje, extorsiones, masacres, asesinatos selectivos, desapariciones forzadas, amenazas y violencia sexual que obligaban a los campesinos a abandonar las tierras. También nos indica que según cifras del Ministerio de Agricultura, existen 8.3 millones de hectáreas (358.937 predios) despojados o abandonados por la fuerza.

Chernick, J. C. citado por González Roberto e Ivonne Molinares (Investigación & Desarrollo, jul/dic 2010), nos señala que La estela de violencia que dejó el paramilitarismo en el país se manifiesta en una altísima cadena de masacres (2500) y cerca de 15.000 asesinatos selectivos en los últimos veinte años, liderados por los llamados señores de la guerra. El conflicto colombiano ha desembocado en una crisis humanitaria que incluso se ha desbordado a los países vecinos, de tal forma que entre 1985 y 2002, más de dos millones de personas fueron desarraigadas de sus hogares, víctimas de la creciente violencia, propiciando una de las mayores crisis de desplazamiento interno de personas en el mundo.

Otro factor que por su efecto perverso en la continuidad de la inequidad y por consiguiente en la prolongación de nuestros conflictos, aun el armado, ha tenido gran repercusión, es la corrupción.

No se puede menospreciar la acción de la Corrupción como factor actuante en la ineficiencia del estado para atender la solución de las necesidades de la población.

        …

        ARTÍCULO PRIMERO: Todo funcionario público a quien se le convenciere en juicio sumario de haber malversado o tomado para sí, los fondos
        públicos $ 10.000 arriba, queda sujeto a la pena capital.

        ARTÍCULO SEGUNDO: Los jueces, a quienes según la ley compete este juicio, que en su caso no procedieran conforme a este Decreto, serán
        condenados a la misma pena.

        …

       SIMÓN BOLIVAR

       Dado en el Palacio Dictatorial de Lima el 12 de enero de 1824

       IV de la República

La corrupción ha sido una constante en nuestra historia. Generalmente al referimos a ella lo asociamos con el manejo de la cosa pública, cuando una o más personas hacen manejos inapropiados de los fondos públicos en provecho propio y con detrimento de patrimonio del Estado y/o de los bienes y servicios que este debe prestar y servir a los ciudadanos.

Rafael Franco Ruiz nos dice que el Estado nació corrupto y eso se puede observar en algunos documentos del nacimiento de la República; resalta el caso del prócer Francisco Antonio Zea, quien realizó cuestionables negociaciones con casas prestamistas inglesas en relación con las deudas de la guerra de la independencia. (Reflexiones 301)

De acuerdo con Luis Villar Borda (Corrupción una constante histórica), Si bien el fenómeno no (sic) se ha agudizado terriblemente en los últimos años, no estuvo ausente a todo lo largo del siglo XX, próximo a espirar. Entro en escena en 1903 con el "affaire" Panamá, en el que fueron sobornados no pocos funcionarios oficiales, con la dolorosa pérdida de ese territorio patrio. En la dictadura de Rafael Reyes se manifestó a través de concesiones y contratos a los validos del régimen. (Revista Credencial Historia No 119, noviembre de 1999).

En la edición

125 años de El Espectador, se nos indica que De acuerdo con estudios de organismos anticorrupción, los manejos criminales del erario le cuestan al país ocho billones de pesos al año, lo cual representa casi el 5% del presupuesto del país para 2012… (Redacción Judicial, marzo de 2012).

Es importante tener en cuenta que las estadísticas e informes econométricos sobre corrupción nos suelen mostrar la corrupción conocida, es decir aquella de la que existe información de haberse presentado y se han iniciado procedimientos legales al respecto; vale preguntarse ¿Cuánto será el monto del detrimento por la corrupción de la que no hay información oficial? Pero si en gracia de discusión tomáramos que fuera una constante del 5% anual, entonces ¿a cuánto ascendería el detrimento en los 215 años transcurridos a partir del grito de independencia?

Estamos ante un monstruo que nos ha desangrado económica y socialmente, y contribuido en grande a hacer ineficaz el Estado en el cumplimiento de su misión, aspecto que potencializa el descontento de la población y por su permanencia la predispone a exigir con

mayor beligerancia la satisfacción de los servicios a que el Estado se haya obligado; esto aparte del escepticismo y la descomposición moral que infunde en la nación.

La misma edición y documento nos trae el concepto del politólogo Alejandro Salas, director para las Américas de Transparencia Internacional, para quien las mafias, el tráfico de armas, el contrabando, entre otros factores generadores de violencia, "necesitan de la corrupción para operar".

Conclusión

Los componentes primarios del conflicto armado colombiano: inequidad, desigualdad, falta de alteridad, corrupción, disposición para eliminar al otro, exclusión, continúan presentes y aun cuando causas, en nuestro entorno conflictivo se integran con la corrupción y aparecen mimetizadas con factores que se les han sumado y favorecido su continuidad, tales como la guerrilla, el narcotráfico y el paramilitarismo

Homenaje

En homenaje al Nobel Gabriel García Márquez, a propósito de haberse cumplido un año de su fallecimiento, y contener su fantástica narrativa gran parte de nuestra historia patria, hay que recordar que José Arcadio Buendía (hijo de Úrsula y José Arcadio) con la fuerza intimidante de su figura, su escopeta de dos cañones y sus perros de presa, se apoderó en Macondo de las tierras de sus vecinos que se divisaban desde la colina de su patio hasta el horizonte, inclusive el cementerio, que esas tierras usurpadas fueron "legalizadas" por el nepotismo, que posteriormente fueron restituidas a sus legítimos dueños… hoy la población de Macondo y sus alrededores sigue siendo violentada, sus tierras usurpadas de nuevo, que luego se restituirán, y …

Referencias

¡BASTA YA!

Colombia: Memoria de Guerra y Dignidad. Informe general grupo de memoria histórica. Consultado en julio 10 de 2015. http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2013/bastaYa/BYColombiaMemoriasGuerraDignidadAgosto2014.pdf

Bohanerges, Ricaurte. "Los blancos en la sociedad colonial Venezolana: Representaciones Sociales e Ideología". En su propuesta de origen de la sociedad latinoamericana en general y venezolana en particular. Consultado en julio 11 de 2015. http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1011-22512011000200008&script=sci_arttext

Deas, Malcolm.

Revista Credencial, octubre 1993. San Ezequiel Moreno: El liberalismo es pecado; El santo del V Centenario no aprendió que la esencia de la política es la concesión. Consultado en julio 16 de 2015. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/octubre1993/octubre2.htm

El Espectador

. El Espectador 125 años. "Una Historia de corrupción". Redacción Judicial. Consultado 14 julio 2015.http://www.elespectador.com/publicaciones/especial/una-historia-de-corrupcion-articulo-333964

Franco, Rafael.

Reflexiones Contables-Teoría, Educación y Moral. Pereira, Atenas, 1985.

García Márquez, Gabriel.

Cien años de soledad.

González, Roberto e Ivonne Molinares. "La violencia en Colombia. Una mirada particular para su comprensión. De cómo percibimos la violencia social a gran escala y hacemos invisible la violencia no mediática"

Revista Investigación & Desarrollo, (Jul-Dic 2010)

González, Fernan.

Partidos Guerras e Iglesia en la construcción del Estado Nación en Colombia. La carreta editores 2006.

Guzmán, Gerardo, Orlando Fals y Eduardo Umaña.

La Violencia en Colombia. Bogotá, Talleres de Copicentro, 1977.

Liévano Aguirre, Indalecio.

Los Grandes Conflictos Sociales y Económicos de Nuestra Historia. Tercer Mundo, (Sin año).

Montenegro, Armando y Posada Carlos.

La violencia en Colombia. Alfaomega, 2001.

Oquist, Paul.

Violencia Conflicto y Política en Colombia. Instituto de Estudios colombianos, Bogotá, Talleres Gráficos Banco Popular, 1978.

Villar Borda, Luis. "Corrupción Una constante histórica".

Revista Credencial Historia No 119, noviembre 1999.

Bibliografía

Acevedo, Darío.

Las mentalidades de las élites sobre la violencia en Colombia. Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales. Bogotá, El ancora Editores, 1995

Álvarez, Luis. "Origen de la corrupción". Consultado el 14 de julio de 2015. www.elcolombiano.com/origen_de_la_corrupcion-EWEC_283106 +

Camacho, Álvaro. "La violencia en Colombia, Elementos para su interpretación"

Revista Foro No 6, junio 1988.

Dávila, Andrea.

La violencia en el magdalena medio. Universidad de los Andes Facultad de Ciencias Sociales, 2010.

Estrada, Fernando. "Evolución estratégica del conflicto armado en Colombia". Revista Análisis Político, No 67, Bogotá 2009.

Molano, Alfredo. "Violencia y Colonización".

Revista Foro No 6, junio 1988.

Ortiz, Édison. "La corrupción en Colombia".

Revista SUPUESTOS, Universidad de los Andes, Facultad de Economía. Consultado el 14 de julio de 2015. http://revistasupuestos.uniandes.edu.co/?p=1755